Inundar el Espacio (con Desinformación)
La Jugada
Los nuevos autoritarios abruman al público y a la oposición con una sobrecarga de información contradictoria. La frase de Steve Bannon, "flood the zone with shit", captura perfectamente su estrategia: saturar los medios con contenido interminable —falso, exagerado o descontextualizado, pero siempre estratégico— para crear confusión y desviar la atención de los temas críticos.
Al inundar los medios con anuncios de políticas, provocaciones, desinformación y campañas de difamación, dominan el discurso público y se mantienen en el centro de atención. Este flujo incesante garantiza que ningún tema cobre suficiente fuerza como para perjudicarlos seriamente, dejando a la oposición desorientada y atrapada en un ciclo de reacción constante, desviando energía de impulsar una agenda positiva.
Además, al normalizar la retórica extrema, los autoritarios electos difuminan la línea entre verdad y ficción, desacreditando a las instituciones, los medios y los expertos. Esta erosión de la confianza genera confusión y fatiga, dificultando que la oposición monte una respuesta coherente.
Advertencia: el auge de la IA podría potenciar enormemente esta estrategia.
¿Cómo se ve?
1. Inundación
Los nuevos autoritarios saturan la escena mediática con un diluvio de contenido. Este flujo abrumador de información enturbia las aguas de la atención pública con una avalancha de historias en competencia. Como nuestros cerebros tienden a asociar la repetición con la veracidad, utilizan sus canales de distribución para inundar el ecosistema con historias -verdaderas o falsas- para ganar tracción y controlar la conversación. Esta táctica asegura apoyo para su narrativa y evita que un solo escándalo reciba suficiente atención como para dañarlos.
2. Provocación estratégica
Esta característica implica movimientos calculados diseñados para provocar conmoción, incitar respuestas y captar atención. Al aprovechar comentarios controvertidos o anuncios radicales de políticas, los autoritarios se apoderan de los ciclos mediáticos, dirigiendo el foco del público y de los medios hacia donde ellos desean. Esta táctica mantiene a sus oponentes ocupados respondiendo a estas provocaciones, a menudo relegando sus propias agendas en favor de reaccionar a las últimas acciones de los autoritarios. Además, la cobertura mediática regular de comentarios provocadores y polémicos a veces puede normalizarlos en lugar de desacreditarlos.
3. Desinformación
Los autoritarios a menudo inyectan desinformación en el discurso público para interrumpir el debate racional. Al fabricar historias que mezclan verdad con ficción, juegan con la capacidad de la audiencia para discernir la realidad, atrapándola en un clima de duda y confusión. Esta táctica inyecta escepticismo y nihilismo en la población. Cuando se enfrentan a distintas versiones de una misma historia, las personas o bien se vuelven apáticas o recurren a heurísticas tribales y polarizadas para dar sentido a las cosas. Con el tiempo, esta difusión persistente de falsedades erosiona la confianza en las instituciones, las fuentes informativas establecidas y los expertos.
4. Campañas de difamación
Los autoritarios han perfeccionado el arte de la difamación, utilizando la desinformación para alimentar la desconfianza hacia líderes de la oposición e instituciones de control. Las campañas de difamación suelen comenzar con un núcleo de verdad, pero se amplifican mediante exageración, distorsión y manipulación para maximizar la indignación. Su objetivo es claro: silenciar voces críticas y crear la percepción de que disentir tiene un alto costo. Incluso cuando son desmentidas, las difamaciones dejan un 'eco de creencia': una duda persistente que sostiene percepciones negativas sobre el objetivo.
¿Quién lo ha hecho?
EE. UU.: Donald Trump
El Inundador
Desde que entró en la política, Trump ha dominado el arte de inundar el espacio, no solo con un flujo interminable de tuits, sino mediante un tsunami implacable de espectáculos mediáticos, sacudidas políticas y disputas políticas. Su personaje político es sinónimo de una andanada diaria de controversias, órdenes ejecutivas y retórica incendiaria, asegurando que domine el ciclo de noticias, a veces con apenas unos pocos tuits. Lo que Steve Bannon llama "muscle velocity" hace casi imposible que oponentes y periodistas se concentren en un solo tema el tiempo suficiente para un escrutinio significativo. Al aprovechar un ecosistema mediático de extrema derecha, Trump inunda el discurso público con narrativas que lo mantienen en control mientras erosionan la confianza en las instituciones.
"La verdadera oposición son los medios. Y la manera de lidiar con ellos es inundar el espacio con mierda." - Steve Bannon
Filipinas: Rodrigo Duterte
El Agitador Estratégico
Duterte utilizó con frecuencia la provocación estratégica para dominar las narrativas mediáticas y movilizar apoyo en Filipinas. Sus declaraciones incendiarias —desde la política antidrogas hasta las relaciones internacionales, a menudo cargadas de vulgaridad y amenazas— lo mantuvieron en los titulares, energizaron a su base e intimidaron a sus críticos. Esta táctica reforzó su imagen de líder decidido, sin miedo a desafiar el statu quo, al tiempo que desviaba la atención de las críticas sustantivas a sus políticas, permitiéndole controlar la conversación.
"Hitler masacró a tres millones de judíos. Ahora hay tres millones de drogadictos. Estaría feliz de masacrarlos."
Rusia: Vladimir Putin
El Zar de la Desinformación
El Kremlin ha dominado el arte de usar primero los medios controlados por el Estado y luego los medios digitales para moldear la percepción pública mediante la difusión de noticias falsas. Para Putin, la desinformación no es solo un subproducto del discurso político, sino una estrategia central. El objetivo no es solo vender una ideología o una visión del futuro; más bien, es convencer a la gente de que la "verdad es incognoscible" y de que la única opción sensata es seguir a un líder fuerte.
Putin tiene una inclinación por la táctica del "Tu Quoque", conocida hoy como "whataboutism". Esta táctica consiste en desviar la atención de sus propias violaciones señalando las de los países occidentales. El objetivo final no es reafirmar un orden basado en reglas, sino señalar su insignificancia.
"A menudo nos dicen que nuestras acciones son ilegítimas, pero cuando pregunto: '¿Creen que todo lo que ustedes hacen es legítimo?', dicen 'sí'. Entonces, tengo que recordar las acciones de Estados Unidos en Afganistán, Irak y Libia."
¿Qué pueden aprender los demócratas?
1. No siempre seas reactivo
Elegir si, cuándo y cómo involucrarse ante una provocación estratégica es crucial. A veces, cubrir y responder a comentarios escandalosos de un autoritario puede ser más perjudicial que beneficioso. Para ser efectivos, los defensores de la democracia deben practicar un involucramiento selectivo. Debes responder según la magnitud de la provocación, su relevancia para tu agenda y el momento y contexto.
Si es probable que una provocación se desvanezca sin un impacto significativo, ignorarla podría ser la mejor opción. Y recuerda: al lidiar con un nuevo autoritario, es esencial tener tus mensajes clave absolutamente claros para que, cuando suene la alarma de la provocación estratégica, puedas aferrarte a ellos como al mástil de un barco.
2. Verificar hechos no es suficiente
En este ecosistema sobreinundado, la mera abundancia de mensajes y noticias hace que desmentir una afirmación falsa en particular tenga poco impacto en la conversación pública o en la opinión pública. Para cuando llega la desmentida, la conversación ya se ha desplazado a otro tema. Por eso, es más efectivo trabajar junto a periodistas, líderes de opinión e influencers para exponer el verdadero propósito de estas tácticas, de modo que la población general no caiga en estas maniobras distractoras.
3. No descartes las narrativas autoritarias como "mera desinformación"
Sí, a menudo mienten. Pero si los defensores de la democracia simplemente responden con 'Eso es mentira' y siguen adelante, pasan por alto la verdadera razón por la que las narrativas autoritarias son efectivas: le dicen a la gente lo que quiere oír, reforzando sus creencias existentes. En lugar de contrarrestar estas narrativas con argumentos racionales y abstractos, un enfoque más efectivo es usar historias personales y testimonios que desafíen directamente las afirmaciones autoritarias y resuenen emocionalmente.
4. No muerdas el anzuelo y no copies el modelo
La investigación sugiere que escalar la retórica radical —de cualquier lado— alimenta la ilusión, profundiza la polarización y erosiona la fe en la política. Esto, a su vez, desmoviliza y genera apatía entre los votantes moderados. Por tentador que sea contrarrestar la desinformación autoritaria con las mismas tácticas, es esencial reconocer el núcleo de su estrategia: socavar la verdad y la confianza. Al participar en ese mismo asalto, los defensores de la democracia corren el riesgo de reforzar el autoritarismo. Si no se puede creer en nada, el autoritarismo prospera.
5. Juega el juego
Inundar el espacio con mierda es en parte el resultado de decisiones estratégicas, pero también es una de las consecuencias de cómo funciona hoy el ecosistema de la comunicación. No hay forma de volver a la era de los guardianes de la información y de aguas razonablemente tranquilas y claras. El juego ahora gira en torno a memes y narrativas, y la única manera de enfrentar a los nuevos autoritarios es reconocer que los mensajes políticos deben combinar sustancia con entretenimiento y forjar conexiones emocionales con el público.
Aprender más
- Applebaum, Anne. 2024. "Autocracy, Inc."
- Ezra, Klein. 2025. "Don't Believe him." The Ezra Klein Show.
- Illing, Sean. 2020. "'Flood the zone with shit': How misinformation overwhelmed our democracy." Vox
- Pomarantzev, Peter. 2019. "This Is Not Propaganda."
- The New York Times. 2025. "Trump's 'Flood the Zone' Strategy Leaves Opponents Gasping in Outrage."
- The Technology and Social Change Project. 2023. "Distributed Amplification." The Media Manipulation Casebook.

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